Lo que comenzó como un tranquilo plan de sábado para un enfermo del granate como yo, terminó siendo una extraña travesía en tierras portuguesas. Más que un aficionado, me disfracé de corresponsal de guerra para informar de un partido que tuvo de todo, pero del que el club no comunicó nada.

Ambiente enrarecido

El partido entre el FC Porto «B» y el Pontevedra CF se jugó este sábado 2 de agosto a las 11:30 hora española. El encuentro en sí fue un despropósito de principio a fin del que sería complicado que el cuadro granate saliera bien parado. El resultado final, que poco importa, fue de 2-1 para el filial portuense. Restaba menos de una hora para el comienzo cuando el club informó por X que no harían retransmisión del partido por petición del conjunto portugués. Uno podría esperarse que quizá no habría vídeos ni fotos, ni un detallado minuto a minuto, pero la sorpresa llegó cuando no tuvimos ni alineación publicada por el club lerezano.

En aquel momento asumí que quizás mi cuenta de X y mi pésima visión desde una grada generosamente separada del campo por una pista de atletismo, serían la única fuente de información de aquellos granates que se pudieran interesar por el partido de su equipo. Y así fue. Mis ojos y mi escasa cobertura fueron los de varias decenas que, al igual que yo, no se explicaban que su club se rebajara al nivel de aceptar una imposición de no publicar absolutamente nada del partido, ni si quiera el once inicial de su equipo.

Entiendo que el Oporto quería mantener cierto secretismo ya que era evidente que tenían una gran cantidad de jugadores a prueba. No me paré a contar, pero habría más de 30 efectivos del conjunto local en las instalaciones en aquella calurosa mañana. Sin embargo, no se entiende que no se pueda, como mínimo, informar a tu afición de los jugadores que salen de inicio, de los goles, o de las sustituciones. Son datos totalmente irrelevantes para el equipo portugués y que la afición granate merece y tiene que saber.

También me gustaría destacar lo gratificante que ha sido leeros a muchos de vosotros agradeciendo que haya informado sobre el partido. Entendí que muchos estuvisteis realmente pendientes de cada cosa que ponía cuando recibí esos mensajes tanto en menciones como por privado. Esto incluye también a compañeros de profesión a los que mi información les pudo facilitar elaborar sus crónicas para diversos medios.

Crónica de una tangana anunciada

Como ya comenté en X, el partido fue una constante de jugadas polémicas por parte de los locales. Un Oporto que como poco triplicaba al Pontevedra CF en staff y que se presupone cierta profesionalidad por ser la entidad que es, dio patadas, manotazos, empujones y protestas a diestro y siniestro. Un detalle que llamó mi atención es que jugaron con ropa de entrenamiento, sin dorsales, pero el árbitro tuvo buena memoria para mostrar la segunda amarilla a un jugador que realizó dos acciones que perfectamente se pudieron saldar con roja directa cada una.

El esperpento no se quedó en el campo, sino que el cuerpo técnico también presionaba e increpaba desde el banquillo, tanto a los colegiados como al banquillo granate. Tanto fue así que uno de sus técnicos fue expulsado en el segundo tiempo. Parece que estoy hablando de una final de Play Off, pero nada más lejos de la realidad aquello era una pachanga veraniega. Pachanga en la que, eso sí, el equipo titular del Pontevedra fue muy superior al Porto «B».

Los Álex González, Yelko, o Edu de turno no permitieron que el rival se subiera tanto a la chepa, pero la segunda parte y con un once de jugadores del filial sobre el césped fue el escenario perfecto para los portugueses. Me sorprende que ninguno de nuestros chavales no haya salido lesionado del partido ni que haya que lamentar daños mayores, pues hacía tiempo que no veía un juego así por parte de un rival del PCF.

Una vez pitado el final del partido ocurrió lo que todos sabíamos que iba a pasar. Se desató la tangana en la que nuestros jugadores del filial se vieron envueltos sin quererlo ni beberlo. Los pesos pesados del primer equipo, que se encontraban en la grada, tuvieron que correr al césped para parar aquello, y los aficionados granates que estaban también en la grada (en su gran mayoría familiares de los jugadores), tuvieron que salir del campo entre gritos e insultos de los aficionados o personas ligadas al FC Porto que se encontraban en las instalaciones.

El lado positivo

Si bien se muestra complicado sacar un lado positivo de este atípico partido de preparación, me gustaría destacar la buena imagen del equipo en el primer tiempo. Fue un partido más bien tosco y de poco fútbol, pero Rubén esta consiguiendo tener un bloque sólido y rápido en transiciones que puede hacer mucho daño. Miki Bosch mandó en defensa, realizando buenos cortes y sacando el balón con galones.

Hervías, que jugó en el lateral, se entendió a la perfección con Miguel Cuesta en la banda derecha. Los jugadores se doblaban e intercambiaban la posición continuamente, siendo este franco la mayor fuente de ocasiones para el Pontevedra CF. Brais sigue dejando buenas sensaciones cada vez que participa en la jugada, y Alaín cuenta con un poderío físico muy importante a la hora de bajar balones de espaldas a la zaga rival y pelear cada jugada en el área.

La plantilla está muy corta de efectivos, pero mi sensación es que Rubén Domínguez es capaz de sacar mucho con muy poco. Faltan unas seis incorporaciones por concretarse, y bajo mi punto de vista pueden ser determinantes para dar a la plantilla ese salto de calidad que le permita salvarse y asentar la categoría. Este miércoles será la cuarta prueba en A Estrada en la que ya veremos al nuevo fichaje Dani Selma. Lo más importante ahora es recuperar jugadores y que los fichajes lleguen más pronto que tarde, pues cada día que pasa es un día menos para preparar el arranque liguero.

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